Pasado y Presente.Significación del libro de Báez Guerrero

 

Por Juan Daniel Balcácer

José Báez Guerrero ha afirmado que al escribir sobre el trágico final del Presidente Antonio Guzmán Fernández sólo se ha propuesto “buscar la verdad histórica”. Y ese noble fin también nos remite a una cuestión de carácter epistemológico que desde hace años ha sido objeto de múltiples reflexiones entre historiadores y filósofos de la historia, pues al estudiar determinados acontecimientos del pasado, o referir las hazañas de las grandes personalidades de que habló Carlyle, buscar y encontrar la llamada “verdad histórica” es un proceso heurístico y hermenéutico supeditado a la veracidad de las fuentes primarias y secundarias que se utilicen para configurar una historia que, bien contada, como lo está la que contiene el libro de Báez Guerrero, produzca en el lector la sensación o el efecto siempre verificable de que está frente a un texto de contenido objetivo, es decir, confiable y fidedigno.

Para sustentar sus juicios y conclusiones, Báez Guerrero abrevó en diversas fuentes, documentos y obras de otros autores que le permitieron configurar una admirable síntesis en torno a parte de cuanto ocurrió en el gobierno de Antonio Guzmán así como de los misterios que todavía rodean las circunstancias que produjeron el suicidio del Presidente.

Sin embargo, algunas fuentes orales, de innegable valor testimonial, el autor no las identifica, pues en ocasiones sostiene que se trata de fuentes que “le merecen entero crédito”, y en otras revela que obtuvo determinadas informaciones de personas que lo hicieron “fuera de record” y por lo tanto están “a resguardo bajo el secreto profesional periodístico”; licencia que no puede arrogarse el historiador en virtud de que en su labor de reconstrucción del pasado éste debe apoyar sus investigaciones y conclusiones sobre fuentes identificables, que además sean accesibles a otros investigadores para que puedan contrastarlas y verificarlas.

En este punto, es conveniente aclarar, de conformidad con el historiador Carlo Ginzburg, que para aproximarse a la realidad del pasado es preciso reconstruirla por medio del estudio de las fuentes de testimonios fiables; pero que las nociones de “prueba” y “verdad”, que también forman parte del oficio del historiador, como igualmente lo son del periodista, no necesariamente se establecen porque quien las revele haya sido actor o testigo presencial de un acontecimiento específico. Siempre es necesario procurar otras perspectivas que posibiliten un cuadro más acabado del hecho objeto de estudio, subraya Ginzburg en su libro “El juez y el historiador”.

Naturalmente, hay una credencial personal que a lo largo de su trayectoria como comunicador ha caracterizado a José Báez Guerrero y es su credibilidad profesional, por lo que quien habla está convencido de que antes de utilizar determinadas fuentes y testimonios, el autor tuvo la precaución de someterlos a un cuidadoso proceso de revisión y contraste con otras fuentes y documentos.

         “Guzmán, su vida, gobierno y suicidio” es una obra que si bien por un lado trata sobre un acontecimiento ocurrido hace poco más de cinco lustros, por el otro nos revela una historia de palpitante actualidad. Con una prosa bien estructurada desde una perspectiva léxica y sintáctica, el lector realiza un excitante periplo por el que desfilan, como si se tratara de un flashback fílmico, los más diversos e importantes personajes de la política vernácula de los últimos 50 años.

En los capítulos en que Báez Guerrero describe el acto del suicidio del Presidente Guzmán, y luego la agonía que padeció durante varias horas, al igual que los sucesos que tuvieron lugar en las altas esferas palaciegas, la prosa del autor alcanza niveles de un dramatismo que además de asombroso (pues uno llega a creer que está presenciando esos episodios) estremece y conmueve las más profundas fibras del alma humana.

Se ha escrito mucho sobre el suicidio de don Antonio Guzmán Fernández y sus posibles causas. ¿Aporta algo nuevo este libro de José Báez Guerrero?, es la pregunta que aflorará a la mente de algunos escépticos. “El valor de una obra –ha escrito Sándor Márai- no reside en la procedencia del ladrillo y las tejas con que se ha erigido, sino en lo que el autor construye con esos materiales.”

Como se trata de un libro que versa sobre un suceso contemporáneo, y todavía viven muchas personas que fueron testigos de, o participaron en, esos hechos lamentables, es obvio que el citado texto inevitablemente suscitará no pocas controversias. No faltarán quienes salgan a la palestra pública a hacer aclaraciones o a impugnar algunos de los juicios del autor, o de los que emitieron otros actores y testigos. Pero el debate, si se lleva a cabo con altura, siempre es saludable y habrá de contribuir al resplandecimiento de una parte de la verdad histórica.

Invito al lector a leer “Guzmán, su vida, gobierno y suicidio”, de José Báez Guerrero. Estoy seguro de que compartirán conmigo la certeza de que se trata de un libro penetrante, apasionante, conmovedor, que induce a profundas reflexiones en torno a la fragilidad de la naturaleza humana, al tiempo que nos fuerza a reconocer cuán fugaz es en ocasiones la felicidad del individuo y de los pueblos.

El autor es historiador. Miembro de Número de la Academia Dominicana de la Historia.

 

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